lunes, 4 de mayo de 2020

Dios es justicia y honra a quien le honra


Dios es justicia y honra a quien le honra
Ofrendas de amor a Dios
Tema I

En la justicia de Dios está intrínseca la necesidad de honrar a todas las personas que le honran. Abel demostró  desde el fondo de su corazón el amor que sentía por  Dios, y solo pudo hacerlo entregando lo mejor que tenía. Quizás ya has escuchado en boca de muchas personas que el día de la madre y el padre son todos los días y esa expresión obedece especialmente al comportamiento que los padres esperan de los hijos, como un comportamiento de dominio propio, de paz y mansedumbre.

¿Cómo darle un regalo a Dios?

Si ya haces la voluntad de Dios, quizás pienses que estás dando un regalo, pero la buena noticia es que aún no das lo mejor, quizás no has comenzado a dar un regalo y mientras hay vida, hay tiempo para darle un regalo que mueva su asombro y una sonrisa que le dure eternamente.

El Corazón de Dios es de constante Justicia

Conversaba con mi hija Nazaret  acerca de las cosas  de Dios y observamos que por causa de la ofrenda de Abel, Dios le hace justicia con la ley de las ofrendas que podrás encontrar en el pentateuco. Ahora para cumplir esa ley, es necesario mirar el ejemplo de la ofrenda de Abel.

¿De dónde surgen las leyes para la Ofrenda y el diezmo?

En el subtitulo “El Corazón de Dios es de constante Justicia” se desataca a una cualidad divina que en todo momento está evaluando las obras que hacen hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes.
Dios evalúa  cada ofrenda o regalo que su creación le ofrece, pero al que le dé el mejor regalo, le hace justicia y esa justicia de Dios es para exaltarte hasta la eternidad.

La ley de la Ofrenda

Esa ley ciertamente se encuentra en Moisés, pero a mi entender tiene su nacimiento en un hombre a quien Dios le hizo justicia. Recuerda que Dios creó todo lo que se ve, desde lo que no se ve y en consecuencia jamás había recibido un Regalo. Dios no sabía lo que  era un regalo  y ¡cuando vio el regalo de Abel, se gozó y le gustó! al extremo que mostró su emoción, pero dejemos que la porción de la palabra hable para nosotros.

Génesis 4:2  Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. 3  Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4  Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5  pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

I Disertación:

En la cita vemos a dos hombres que  desarrollan  actividades económicas diferentes. Uno es agricultor y el otro cría ganado de ovejas. En concreto el contexto no trata de la actividad económica, sino del corazón que ama a Dios. Abel se paseó por un proceso de calidad total y dispuso regalarle a Dios, lo que era hermoso a sus ojos, le entregó lo mejor que tenía, porque vio que estaba prosperando y sintió la necesidad de dar gracias, pero dispuso de lo mejor, tanto que Dios le miró con agrado. En la Biblia hay dos testimonios acerca de Abel con respecto a su ofrenda o regalo:

Mateo 23:35  Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

Hebreos 11:4  Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

II Disertación:

Hasta el momento hemos citado tres textos de la Biblia, siendo Génesis, Mateo y Hebreos, y en los tres se exalta el nombre de Abel por la acción de ofrendar lo mejor, ya que no se registra algún otro hecho además del suceso de su muerte.

La ley de las ofrendas con sus características particulares son una orden directa de Dios en Éxodo, Levíticos y Deuteronomio, pero esas características son a mi entender el proceso de calidad que Abel realizó para honrar a Dios y ahora Dios le honra, dando testimonio de Abel, por medio de la ley de las ofrendas.

Piense un poco acerca de usted cuando desea sorprender a alguien y luego piense un poco de como Abel pasaría horas pensando en cómo dar una ofrenda (regalo) a un ser que es creador de todo, y que aparentemente no necesita nada de usted o de mí. Ahora el tema se pone más profundo porque deja ver que Dios también necesita que le demostremos amor con  nuestras  ofrendas o regalos, y que eso debe hacerse con criterio de amor en calidad total y Yo, siendo honesto, creo que aún no he dado una ofrenda y tampoco sé cómo hacerla porque escrito está:

  1. Jesús es el último sacrificio, así que ninguna persona puede atentar contra su propia vida, además escrito está “No matarás”  y nadie hace daño a su propio cuerpo o templo de Dios.
  2. En Jesús cesa el sacrificio de cualquier animal.
  3. En Jesús se presenta el cuerpo del hombre y la mujer como sacrificio que muere a las pasiones del mundo y para ser parte del Reino y ello es también un regalo de Dios, pues es su gracia la que nos hace aceptos delante de Dios.

En tal sentido debemos pensar que si honramos a  Jesús, entonces Jesús nos  honrará y nuestra forma de honrar será una ley escrita por el testimonio diario a nuestros hijos, familiares y amigos, que se traducirá para ellos de la forma que deberán superar todo  lo hecho por sus padres naturales y espirituales. Así que si tu Padre Espiritual asiste a la iglesia, ofrenda y se involucra con todo necesitado, allí tendrás el testimonio legítimo de la ley que debes cumplir para ser acepto, ya que Dios te evaluara por el testimonio de los justos que son tu modelo.

Conclusiones finales: 
¿Qué podemos ofrendar a Dios para ser justos como Abel?

Respuesta difícil, pero creo que lo único que se me ocurre son varios testimonios que sorprendieron a Jesús.
  1.  Una fe cómo la del Centurión Romano.
  2. La viuda que entregó todo cuanto tenía en las ofrendas.
  3. La mujer Samaritana, a quien Jesús le negó un milagro y se humillo haciéndose semejante a los perrillos que comen de las migajas, con el fin de recibir la sanidad de su hija.
  4. El regresar para agradecer un favor de Dios, así como lo hizo uno de los diez  leprosos.

Dios les bendiga.

Recuerda honrar el Blogger con buenos comentarios o preguntas y si en nada le aprovecha la enseñanza, siga su búsqueda con la compañía del Espíritu Santo.

LCDO. Philips García.

1 comentario:

  1. Santo!!! Gloooooria a Dios, por la enseñanza!! Sea el Sr añadiendo maS Vive! El sANTO de Israel 🙌🙏

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