Sembrar Misericordia,
es la única opción para cosechar Misericordia.
Basado
el Eclesiastés 11:1
Es fascinante como las
escrituras nos advierten acerca del día venidero, y específicamente del día en
que tu nivel financiero podría estar en crisis, pues quedaste desempleado, tu
empresa dejo de producir, padeciste alguna enfermedad o inconveniente en donde
perdiste tus bienes y hasta familiares entrañables.
Leamos un hermoso mensaje que
tiene las claves para vivir una vida de constantes obras, porque a su vez, esas
obras se constituyen en el mejor tesoro que puedas tener mientras la vida esté
en tu cuerpo.
El futuro cercano.
Eclesiastés 11:1
Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.
El versículo leído es una
exhortación de buenas obras y eterna paciencia, pero sobre todo de dar gracia
por lo que tienes y lo que tienes no en
bienes materiales o cuentas bancarias, sino porque tienes la oportunidad de
ayudar a muchos, lo cual no ves porque estas pendiente exclusivamente de tus
intereses.
El pan sobre las aguas
son las obras en las personas a lo largo del tiempo de la vida, porque aunque
tú creas que no necesitas la ayuda del prójimo en el sentido financiero o
fuerzas físicas, todo el mundo necesita
ayuda del prójimo, así sea como la de un empleado, porque aunque pagues un
salario, ciertamente lo pagas porque solo no puedes desarrollar una empresa,
Si analizas e atesoras la
exhortación, podrás ver que tanto hombres y mujeres han sido desleales consigo
mismos, porque quizás no han echado pan
sobre ellos,
¿Dónde recoger si mi cuenta personal dice que solo he ayudado a mi
padre y a mi madre, así como a mis hijos e hijas?
La pregunta es un tanto larga,
pero debes revisar el almacén de tus obras y veras que nadie tiene nada que
agradecerte, son muy pocas las personas que pueden abrir ese almacén que
intencionalmente “echa pan” que
pueda ser de remembranza y que en el día de tu aflicción, el almacén donde
guardaste la provisión se abra aunque no recuerdes que había guardado algo para
ti.
Echar pan, son las buenas
obras que se hacen en la aflicción del prójimo, quien al salir adelante sabe
que tiene una deuda por pagar y que debe pagarla en el día de la aflicción del
que una vez le ayudo a levantarse, pero como dice:
“porque después de muchos días lo
hallarás”.
Quizás muchas personas se
olviden de lo que hiciste por ellos y hasta te juzguen el día de tu aflicción,
pero a Dios no le toma por sorpresa la soberbia del hombre y por eso inspiro lo
siguiente:
Eclesiastés 11:2
Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre
la tierra. 3 Si las nubes fueren llenas
de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al
norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará.
La altivez y soberbia del
hombre y la mujer son tan grandes que Dios aconseja Reparte a siete, y aun a ocho;
porque a todo el que das no es buena tierra, así que debes echar pan tantas
veces te sea posible y ese pan no solamente puede llegar a tu familia, sino a
otras personas que necesitan de ayuda, ya que si te concentras en una sola
persona, estarás perdiendo la oportunidad de ganar muchísimos amigos.
Eclesiastés habla de sembrar
para recoger en el día malo o día de aflicción, es un asunto de apoyo
financiero, moral, ético, profesional y sobre todas las cosas de amar al
prójimo.
Llena con tu pan todo cuanto puedas y
ese pan te alcanzará.
La inspiración Divina en
Eclesiastés no tiene límites, porque además de que siembras para recoger, eres
la fuente de inspiración del Sembrador (Jesús)
porque al que das pan en gracia de Dios, de la misma forma debería dar pan a
otros y le repito, no creas que pagar
por el trabajo de sus empleados estas echando pan, porque esos trabajadores
ganaron ese pan con el sudor de la frente y el mismo Jehová expone que el
obrero es digno de su salario y que por ningún concepto se debe retener el
salario de la jornada, así que no cuentes a tus empleados como parte de tus
buenas obras, aunque un día puedas recoger de alguno de ellos, por lo cual
dice:
Si
las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán
Todo hombre y toda mujer
necesitan ser llenos de buenas obras, para que así como cuando la lluvia se precipita
desde la nueves, igualmente las obras del hombre se precipiten sobre el prójimo
en tal manera que la gracia abunda.
y si
el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí
quedará.
Al observar el tamaño y peso
de un árbol, la forma de su caída y como es consumido por las polillas, el
tiempo, el agua, el sol y por último el fuego, te podrías imaginar rápidamente
que muchos hombres y mujeres corren las misma suerte, así que al ser
misericordioso el pronto auxilio llegara para levantarte y para que no quedes
allí en el olvido.
Conclusión:
El libro de Eclesiastés es
maravilloso, como todas las obras de Dios, que en su potencia recogen un
mensaje muy claro con el fin de que seamos previsivos.
Leer el resto del capítulo 11
le llenara de mucha sabiduría para obras de misericordia y que pueda recoger en
el día menos esperado, ya que dice:
Eclesiastés
11:4
El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no
segará.
Entienda por viento toda sabiduría,
pero identifique la sabiduría de Dios y sígala para que pueda recoger, así que
si usted interpreta el resto del capítulo como hasta ahora ha leído, entonces
podrá sembrar y recoger.
Finalmente entienda que usted
no puede ser un simple espectador, porque las buenas oportunidades pasan,
mientras usted solo ve el éxito en otras personas, el viento de doctrina en Dios
le ayudará hasta identificar todo lo que pueda causarle dolor.
Recuerda honrar el blogger con
buenos comentarios o preguntas y si en nada le aprovecha la enseñanza, siga su
camino con la ayuda del Espíritu Santo.
Dios les Bendiga.
LCDO. Philips García.