jueves, 28 de mayo de 2020

Siembrar Misericordia para cosechar Misericordia

Sembrar Misericordia, es la única opción para cosechar Misericordia.

Basado el  Eclesiastés 11:1

Es fascinante como las escrituras nos advierten acerca del día venidero, y específicamente del día en que tu nivel financiero podría estar en crisis, pues quedaste desempleado, tu empresa dejo de producir, padeciste alguna enfermedad o inconveniente en donde perdiste tus bienes y hasta familiares entrañables.

Leamos un hermoso mensaje que tiene las claves para vivir una vida de constantes obras, porque a su vez, esas obras se constituyen en el mejor tesoro que puedas tener mientras la vida esté en tu cuerpo.

El futuro cercano.

Eclesiastés  11:1  Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.

 El versículo leído es una exhortación de buenas obras y eterna paciencia, pero sobre todo de dar gracia por lo que tienes y lo que tienes no  en bienes materiales o cuentas bancarias, sino porque tienes la oportunidad de ayudar a muchos, lo cual no ves porque estas pendiente exclusivamente de tus intereses. 

 El pan sobre las aguas son las obras en las personas a lo largo del tiempo de la vida, porque aunque tú creas que no necesitas la ayuda del prójimo en el sentido financiero o fuerzas físicas,  todo el mundo necesita ayuda del prójimo, así sea como la de un empleado, porque aunque pagues un salario, ciertamente lo pagas porque solo no puedes desarrollar una empresa,

 Si analizas e atesoras  la exhortación, podrás ver que tanto hombres y mujeres han sido desleales consigo mismos, porque quizás no han echado pan  sobre ellos,

¿Dónde recoger si mi cuenta personal dice que solo he ayudado a mi padre y a mi madre, así como a mis hijos e hijas? 

La pregunta es un tanto larga, pero debes revisar el almacén de tus obras y veras que nadie tiene nada que agradecerte, son muy pocas las personas que pueden abrir ese almacén que intencionalmente “echa pan” que pueda ser de remembranza y que en el día de tu aflicción, el almacén donde guardaste la provisión se abra aunque no recuerdes que había guardado algo para ti.

 Echar pan, son las buenas obras que se hacen en la aflicción del prójimo, quien al salir adelante sabe que tiene una deuda por pagar y que debe pagarla en el día de la aflicción del que una vez le ayudo a levantarse, pero como dice: 

porque después de muchos días lo hallarás”.

Quizás muchas personas se olviden de lo que hiciste por ellos y hasta te juzguen el día de tu aflicción, pero a Dios no le toma por sorpresa la soberbia del hombre y por eso inspiro lo siguiente:

 Eclesiastés  11:2  Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. 3  Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará.

 La altivez y soberbia del hombre y la mujer son tan grandes que Dios aconseja Reparte a siete, y aun a ocho; porque a todo el que das no es buena tierra, así que debes echar pan tantas veces te sea posible y ese pan no solamente puede llegar a tu familia, sino a otras personas que necesitan de ayuda, ya que si te concentras en una sola persona, estarás perdiendo la oportunidad de ganar muchísimos amigos.

 Eclesiastés habla de sembrar para recoger en el día malo o día de aflicción, es un asunto de apoyo financiero, moral, ético, profesional y sobre todas las cosas de amar al prójimo.

Llena con tu pan todo cuanto puedas y ese pan te alcanzará.

 La inspiración Divina en Eclesiastés no tiene límites, porque además de que siembras para recoger, eres la fuente de inspiración del Sembrador (Jesús) porque al que das pan en gracia de Dios, de la misma forma debería dar pan a otros y le repito, no creas que  pagar por el trabajo de sus empleados estas echando pan, porque esos trabajadores ganaron ese pan con el sudor de la frente y el mismo Jehová expone que el obrero es digno de su salario y que por ningún concepto se debe retener el salario de la jornada, así que no cuentes a tus empleados como parte de tus buenas obras, aunque un día puedas recoger de alguno de ellos, por lo cual dice:

Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán

 Todo hombre y toda mujer necesitan ser llenos de buenas obras, para que así como cuando la lluvia se precipita desde la nueves, igualmente las obras del hombre se precipiten sobre el prójimo en tal manera que la gracia abunda.

y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará.

Al observar el tamaño y peso de un árbol, la forma de su caída y como es consumido por las polillas, el tiempo, el agua, el sol y por último el fuego, te podrías imaginar rápidamente que muchos hombres y mujeres corren las misma suerte, así que al ser misericordioso el pronto auxilio llegara para levantarte y para que no quedes allí en el olvido.

 Conclusión:

El libro de Eclesiastés es maravilloso, como todas las obras de Dios, que en su potencia recogen un mensaje muy claro con el fin de que seamos previsivos. 

Leer el resto del capítulo 11 le llenara de mucha sabiduría para obras de misericordia y que pueda recoger en el día menos esperado, ya que dice:

Eclesiastés  11:4  El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

Entienda por viento toda sabiduría, pero identifique la sabiduría de Dios y sígala para que pueda recoger, así que si usted interpreta el resto del capítulo como hasta ahora ha leído, entonces podrá sembrar y recoger. 

Finalmente entienda que usted no puede ser un simple espectador, porque las buenas oportunidades pasan, mientras usted solo ve el éxito en otras personas, el viento de doctrina en Dios le ayudará hasta identificar todo lo que pueda causarle dolor.

Recuerda honrar el blogger con buenos comentarios o preguntas y si en nada le aprovecha la enseñanza, siga su camino con la ayuda del Espíritu Santo.

 

Dios les Bendiga.

 

LCDO. Philips García.

 


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